Soy la Artista, no la Musa…

Siempre he admirado a las mujeres que a pesar de las circunstancias son fieles a sí mismas. Florecer a nuestra verdadera esencia no es fácil. La cultura, el patriarcado opresor y la religión que nos acusa de ser la causa de la desgracia humana, en la expulsión del paraíso, siempre nos han querido hacer creer que nuestro papel en la evolución de la humanidad es secundario. La musa, la esposa, la monja, la consejera, todas relegadas a un segundo lugar, cuando en realidad el lugar que nos pertenece es primario, como complemento de la energía femenina en la humanidad.

A lo largo de la historia han existido mujeres que han cuestionado este rol y con su ejemplo han cambiado la historia. Poco o nada sabemos de ellas pues a pesar de que sus logros fueron sobresalientes y notorios, nunca ocuparon un papel importante en los libros de historia, o por lo menos no en las que se nos contaron en la escuela. 

Yo me pregunto: ¿Por qué? O mejor dicho  ¿Para qué? ¿Cual es el verdadero motivo por el cual se nos ha omitido o se tratado superfluamente los logros de esta sobresalientes mujeres? En lo personal solo logre saber sobre la vida de estas grandes mujeres porque yo misma me tomé el trabajo de investigarlas, pues me sentía inspirada a conocer la vida de mujeres que cambiaron la historia. Mujeres que buscaron sobresalir pese al sometimiento de sus época. Liderezas, agentes de cambio que se convirtieron en aquel farol distante en un océano masculino, marcando el camino con su luz, a mujeres que como yo, hemos decidido optar por caminar un camino menos trillado. Dejar de ser la musa, para ser la artista, pues somos creadoras por naturaleza, nuestro papel en el arte y en todos los aspectos humanos es fundamental para cambiar ese paradigma que se nos ha injustamente otorgado. 

Al reconocer y actuar como el personaje principal de nuestras historias, recuperamos nuestro poder en la construcción de la historia de la humanidad. 

Principalmente, si ya hemos despertado a nuestra divinidad y somos luz para nuestras vidas y la de los que nos rodean. Y no como la mujer buena, silenciosa que acepta las imposiciones de su sociedad y familia, sino como la mujer que es fiel a sí misma, a su intuición y a su ser. 

Hace algún tiempo leí un libro que titulaba “Las Desobedientes” una recopilación sobre la vida de varias mujeres que cuestionaron su rol y desobedecieron al papel que les querían otorgar. Ellas en su fortaleza y coraje, decidieron ser personajes principales en esta obra de teatro llamada vida, y aunque no es un camino fácil, han decidido con su ejemplo ser la artista y no la musa. Yo también he decidido caminar ese camino y ¿Vos?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s